El pasado fin de semana, el Tribunal
Supremo de Elecciones (TSE) de Costa Rica emitió un fallo contra la Alianza
Evangélica Costaricense por un recurso de amparo electoral interpuesto en su
contra por su injerencia en las elecciones de ese país.
Según el TSE la Alianza Evangélica de
Costa Rica (AECR) “sobrepasó las facultades que le otorga el derecho a la
libertad de culto” y de esta manera busca influir en los creyentes, a fin de
que voten, en la segunda ronda electoral del próximo 6 de abril, por el
candidato Johnny Araya, del oficialista Partido Liberación Nacional, quien ha
prometido un gobierno que se pronuncie en contra del aborto y del matrimonio
entre personas del mismo sexo.
Esta decisión surge a raíz un recurso
de amparo electoral introducido por el abogado Yashín Castrillo quien acusó a
la AECR ante el TSE por publicar en la prensa, seis días antes del comienzo de
las elecciones, un documento en el que hizo un llamado a votar en base a las
creencias religiosas y de acuerdo a los valores y los principios que enseña la
Biblia; lo cual se evaluó como un atentado a la libertad de conciencia
ciudadana.
Yashín Castrillo en su acusación
sostuvo que la Alianza había infringido el artículo 28 de la Constitución de
Costa Rica, que impide a los clérigos –o a cualquier ciudadano– hacer
propaganda política, invocando motivos o creencias religiosas.
Según el TSE esto “resulta
inaceptable” y confirma que el mensaje difundido por la Alianza mezcla la
política y la religión, constituyendo ello una amenaza para el libre ejercicio
al voto.
El fallo obliga a la AECR a pagar los
costes del amparo así como los "daños y perjuicios" al abogado
recurrente.
Por su parte Juan Luis Calvo, presidente
de la Alianza Evangélica en Costa Rica, y quien también es abogado, sostiene
que “nadie en su sano juicio” podía
considerar el contenido del campo pagado como política electoral, y es por ello
que el fallo del TSE le causó “estupefacción y asombro”.
Además Calvo señaló que “Aunque
debemos acatar el fallo, lo consideramos un golpe a la institucionalidad y a la
democracia costarricense. Lo encontramos muy parecido al fallo de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que ordenó implementar la fertilización
in vitro en el país”.
“¿Quién podría considerar que hacer
referencia a preceptos cristianos recogidos por la Constitución implica
intentar influir en el voto de los ciudadanos? Entonces es cuando nos
encontramos que Costa Rica camina al borde del precipicio y con los ojos
vendados”, sostiene Calvo.
Es por ello que Calvo ha hecho un
llamado a las iglesias afiliadas a la Alianza Evangélica para que manifieste su
descontento con la resolución del TSE, “sólo así no tendremos que llorar mañana
como niños lo que no pudimos defender hoy como adultos”, declaró enfáticamente
.
En la segunda vuelta electoral se
enfrentará el citado Araya con el candidato Luis Guillermo Solís, del Partido
Acción Ciudadana, quien ha expresado su apoyo a las uniones civiles entre
parejas del mismo sexo, mas no impulsaría leyes de aborto, aunque afirma que
debería permitirse en casos de violación, si Costa Rica estudia, actualmente,
una ordenanza para alianzas de ese tipo, pero no existen expectativas de llevar
el tema del aborto más allá de lo que hoy permite la legislación, que solo
recoge esa posibilidad cuando la vida de la madre está en peligro.
La Alianza Evangélica de Costa Rica
agrupa a iglesias y organizaciones protestantes del país. Durante un evento al
cual asistieron unos 200 líderes de iglesias, ministerios y organizaciones, el
candidato Araya pidió el favor de la iglesia evangélica comprometiéndose “a
gobernar bajo la guía de Dios”, además de mostrar un documento firmado por 18
congresistas electos por su partido, para el próximo gobierno, quienes han
hecho el compromiso de defender, desde el Congreso, los valores cristianos.