Desplazados, en un refugio temporal.
En Chiapas, algunas familias
evangélicas expulsadas hace seis años apenas reciben ayudas y viven “un
verdadero calvario”.
Chiapas, México.- Cinco casos de
intolerancia religiosa siguen sin resolverse en Las Margaritas, en el Estado de
Chiapas, donde varias familias evangélicas fueron expulsadas de sus hogares por
la presión vecinal sobre ellos, por no participar en las festividades
religiosas locales.
Estas familias buscan la solución para su
caso, así como se han resuelto en los últimos tiempos otros en la zona,
como sucedió el pasado mes de diciembre
de 2013 cuando 180 evangélicos pudieron regresar a sus hogares.
La Coordinación de Organizaciones Cristianas
en la Zona Altos de Chiapas ha publicado la denuncia de la situación en la que malviven
estas familias expulsadas, citando a la organización Voz de los Mártires.
Los representantes de los cinco casos de
Intolerancia Religiosa que actualmente se han unido para poder presionar a las
autoridades para encontrar una solución pronta a su problemática, están al
mismo tiempo luchando por sobrevivir en las condiciones de refugio que han
podido encontrar, ha denunciado la organización cristiana.
REFUGIO EN IGLESIAS
Algunos de ellos están en albergues
improvisados en Iglesias Cristianas Evangélicas que han asumido la
responsabilidad de atenderlos; otros alquilando casas que han podido conseguir
con sus propios recurso y los menos, en casas que el Gobierno del Estado está
supliendo para atender de manera temporal la necesidad.
La mayor necesidad que afrontan es la
de alimentación diaria. “Un verdadero calvario”, ya que “las dependencias de
gobierno los envían para todos lados y al final el que más les pone atención,
les dice que esperen a que la economía del Estado mejore para que haya recursos
y se puedan atender sus demandas”. Mientras algunos grupos sí han recibido
atención y ayuda, hay familias a las que ésta no está llegando de manera
regular.
Como la demanda principal es, sin embargo, que
se atienda la problemática religiosa que subsiste en varios Municipios del
Estado de Chiapas, “no puede el Estado desobligarse de sus responsabilidades de
atención a todos los casos en donde existen desplazados o afectados por el
problema de Intolerancia Religiosa, obligación por humanidad así como legal”.
Expresan además sus dudas acerca de la
prioridad en la atención de los casos de acuerdo a la cercanía de elecciones en
2015. “Llama la atención la rapidez de la atención en el Caso Puebla y la forma
en que lo hicieron, la cantidad de recursos invertidos y dejar para después los
casos de Las Margaritas, de Ocosingo, San Cristóbal de Las Casas, Huixtán,
Zinacantán, Palenque, Carranza, Socoltenango, Comitán, Tila, Tumbalá,
Sabanilla, entre otros, existiendo casos de más de cuatro años de antigüedad”,
denuncian.
“Desafortunadamente Las Margaritas,
como muchos de los Municipios del Estado de Chiapas, están enfrentando una
herencia maldita de inactividad, de manipulación, de contubernio, de negocios
sucios y que ahora los resultados los tenemos tanto en la parte social,
política y en el tema que nos ocupa de Intolerancia Religiosa”, comenta la
organización.
APOYO DE PALABRA, NO DE HECHO
La solución para estas familias pasa
por la negociación en la que entran autoridades ejidales, así como
representantes de las diferentes partes implicadas. Sin embargo no siempre
prosperan los trabajos para resolver el regreso de estas familias a sus casas.
“Los conflictos prosperan o se estancan dependiendo del interés y la
objetividad con que participen las autoridades y en esta región debemos
reconocer que la tenacidad e interés en encontrar una solución por parte de la
C.P. Angelica María Domínguez directora de Operación y Trámite de la
subsecretaría de Asuntos Religiosos del gobierno del Estado de Chiapas, es lo
que ha permitido que las reuniones vayan avanzando y se observe a distancia una
solución que traiga descanso a los afectados”, afirman.
Sin embargo, el retraso en resolver estas
expulsiones por motivos religiosos – algunas de ellas efectuadas hace seis años
– cuestionan el papel de las autoridades para conseguir la resolución.
“¿Estarán nuevamente buscando negociaciones con líderes que les permita obtener
dividendos? ¿Cuando tendrán como prioridad atender de manera imparcial los
conflictos sin inclinarse con alguna de las partes?”, reclama la organización
cristiana.
Fuente: Protestante Digital 2014