Conforme al último censo del Instituto
Nacional de Estadística y Geografía de México (INEGI), la religión católica ha
perdido fieles, en comparación a otros tipos de credos. Es decir, la diversidad
religiosa está incrementando.
En 1900, la población católica alcanzó
el máximo número de fieles en México, pues el 99.5% de la población total
profesaba esa religión. Al año 2010, menos del 83% de la población se
identificó como católica, mientras que las religiones evangélicas se han
consolidado en este crisol cultural.
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Al parecer, la diversidad religiosa
irá en aumento, debido a que el 15% de la población practica una religión
diferente a la oficial.
El INEGI señala en el documento
denominado Panorama de las Religiones 2010, que “92 millones 924 mil 489
mexicanos” profesan la religión católica, seguida de un bloque denominado
“Protestante/Pentecostal/Cristiana/Evangélica” que engloba a “8 millones 386
mil 207 creyentes”.
Según el informe elaborado, en el año
2000 la población evangélica representaba el 5,26% de la población mexicana
pero en 2010 esta cifra se elevó a 7,68%.
El número de personas que se
identificaron como sin religión alcanza los “5 millones 262 mil 546 mexicanos”;
y aquellos que no especificaron sus creencias religiosas son poco más de 3
millones de personas.
El Islam es la religión de menor
preferencia en México, pues apenas 3 mil 760 de los encuestados afirmó
practicar dicho credo.
¿Existe discriminación?
Según la Encuesta Nacional para
Prevenir la Discriminación en México, el 78% de los católicos negaron haberse
sentido discriminados por profesar su religión. Sin embargo, el 68.3% de las
minorías religiosas registradas, indicaron lo contrario.
No obstante, se han registrado casos
de violencia por el fundamentalismo y la intolerancia como ocurre con los
caciques católicos en Chiapas y otras regiones como Oaxaca.
La Encuesta Nacional para Prevenir la
Discriminación señala que “casi 3 de cada 10 personas que pertenecen a alguna
minoría religiosa consideran que su principal problema es el rechazo, la falta
de aceptación, la discriminación y la desigualdad. Una proporción similar
considera que su principal problema son las burlas, las críticas y la falta de
respeto”.
Fomentar la convivencia y la
tolerancia en México será la asignatura pendiente para este y los posteriores
gobiernos.