Grupo religioso vinculado a
paramilitares se apropiaron arbitrariamente de un templo.
México, DF.- (SECOSICE.ORG) Los
católicos tzotziles de la Colonia Puebla, municipio de Chenalhó, Chiapas,
desmintieron las declaraciones del pastor Agustín Cruz Gómez aparecidas en los
medios locales el día 24 sobre los problemas existentes en torno al templo católico
de la comunidad, que fue apropiado arbitrariamente por el grupo presbiteriano
directamente vinculado con los paramilitares que durante 1997 expulsaron y
asesinaron a indígenas tanto zapatistas como de Las Abejas, y con el ex edil
Jacinto Arias Cruz, recientemente liberado, como la mayoría de los responsables
directos de la masacre de Acteal.
Los indígenas rechazan los argumentos
de los invasores. “Dice el pastor Agustín que no se trata de un problema
religioso sino de tierras, pero inmediatamente se contradice al afirmar que el
problema ‘se originó porque los católicos destruyeron el templo sin pedir
permiso a la comunidad’. ¿Es un problema de tierras que los católicos no hayan
pedido permiso a los no católicos para demoler su propio templo?”
Las disputas por tierras, añaden, se
dan cuando hay diferencias “sobre los linderos de dos terrenos o cuando una
misma propiedad ha sido reclamada por mucho tiempo por dos personas o
comunidades que alegan diferentes títulos y no está claro quién es el verdadero
propietario”. El terreno que ocupa la iglesia católica “nunca ha estado en
disputa, hace 38 años que lo ocupamos de manera pacífica, pública e
ininterrumpida, sin que nadie haya disputado nunca su propiedad. Y eso
significa que el terreno es nuestro según los usos y costumbres indígenas, y
según las leyes mexicanas”.
Así, “el problema no es agrario” sino,
como dice el mismo Cruz Gómez, porque “los católicos destruyeron el templo sin
pedir permiso”, mas “¿desde cuándo los católicos tienen que pedir permiso a un
pastor presbiteriano para reconstruir su templo?” Y luego “todavía argumenta”
Cruz Gómez “que a los católicos no se les ha puesto ninguna traba para hacer su
culto”. Bueno, “nada más un alambrado en su terreno, y les cierran el paso”.
El citado pastor alega “que todos lo
construyeron”, añaden los quejosos. “Pero si él y otros decidieron hacerse
evangélicos ¿cómo van a seguir decidiendo sobre el templo católico? ¿Será que
si Cruz Gómez decide salir de su partido el PRI y meterse a otro partido va a
seguir teniendo derecho de decidir lo que hace el PRI?”. Los católicos
reconocen que otros pastores “sí entienden las cosas, como lo dijo un pastor
adventista del Séptimo Día: ‘Yo me salí voluntariamente de la iglesia católica;
nadie me obligó. Y no estoy de acuerdo en lo que les quieren hacer a los
católicos’”. Así como piensa el pastor adventista “piensan también muchos
hermanos de las iglesias de Elim, Bautista y Pentecostés-Príncipe de Paz”, aclaran
el grupo católico y la parroquia de San Pedro Chenalhó.
El problema es estrictamente “con el
pastor Agustín y su gente, que desde 1997 ha estado agrediendo a los que no
estaban de acuerdo en comprar armas para atacar a los zapatistas y a las Abejas
y ahora vio una nueva oportunidad con lo del templo, pero eso no es más que un
pretexto”, añade la denuncia.
Cruz Gómez declaró que “la asamblea
tomó la decisión de dividir el terreno entre ambos grupos”. O sea, replican los
católicos, minoría en Puebla, “ellos lo hacen y ellos mismos deciden que está
bien, entonces según él no hay problema aunque se hayan pisoteado los derechos
de los que no están en su grupo”. Y plantean otro símil: “Es como si alguien
roba 800 pesos a una persona que tiene mil y le deja 200 y después va y
declara: ‘ya no hay problema porque ya decidimos dividir lo que tenía y eso lo
aceptamos’. ¿Ésa es la justicia que tenemos en México? ¿Que los mismos que
cometen el delito deciden que son inocentes?”.
Los católicos puntualizan que Cruz
Gómez “dice que el problema se originó porque destruimos el templo”, pero obvia
que éste “estaba en condiciones tan malas que teníamos cerca de un año sin
usarlo, y se demolió para reconstruirlo”. Además arguye que los católicos son
“como 13 personas”. Eso es “totalmente falso, somos 40 familias”.
Cruz Gómez, conocido por “bendecir”
las armas de los paramilitares en 1997, “repite que la asamblea ejidal ya
decidió” y en ello se escuda el presidente municipal para no intervenir. “Pero
ésa no fue una verdadera asamblea ejidal, no tuvo quórum, ni se convocó como
debía, ni tomó acuerdos como marca la ley”.
El pastor “ni siquiera tiene una buena
razón comunitaria para apropiarse del terreno: un día dice que es para una
secundaria, otro día para un mercado, y en sus declaraciones a la prensa dice
que lo que le quieren quitar a los católicos es para dárselo a los
evangélicos”. Estas últimas palabras “muestran sin querer su verdadero
corazón”.
Fuete: La Jornada