El director de la NASA, Charles
Bolden, recomienda rezar si aparece un nuevo asteroide que pueda chocar con la
Tierra, ante la ausencia de un sistema de protección adecuado.
HOUSTON, TEXAS.- En respuesta a la
pregunta sobre una estrategia o sistema operativo para poder destruir cuerpos
celestes peligrosos, Bolden advirtió que es imposible crearlos a corto plazo.
Incluso una misión espacial con armas nucleares requeriría una gran cantidad de
tiempo. Los expertos urgen a mejorar los sistemas de vigilancia desde el
espacio
"Con la información de la que disponemos,
no conocemos ningún asteroide que vaya a poner en peligro a la población de
Estados Unidos. Pero si eso ocurre en las próximas tres semanas, recen",
dijo Bolden al Comité de Ciencia de la Cámara de Representantes.
El asesor de ciencia de la Casa
Blanca, John Holdren, aseguró que la NASA está tratando de desarrollar
tecnologías que desvíen un objeto que pudiese pasar demasiada cerca de la
Tierra. Hoy en día la NASA está siguiendo cerca del 95% de los objetos de mayor
tamaño próximos a nuestro planeta.
"Las posibilidades de que un objeto
cercano a la Tierra nos golpee provocando una enorme cantidad de víctimas y
destrucción de infraestructuras son muy pequeñas pero las consecuencias
potenciales de tal acontecimiento son tan grandes que tiene sentido tomar en
serio ese riesgo", subrayó Holdren.
Pero ya la misma ONU, a través de su Comité de
Uso Pacífico del Espacio, ya ha destacado la necesidad de incrementar la
coordinación internacional entre organismos y países activos en este ámbito. Y
en el pasado mes de marzo el Ministerio de Emergencias ruso anunció que
organizará un departamento que se dedique a prestar asistencia a la población
en caso de un 'ataque espacial'.
¿CUÁNDO LLEGARÁ OTRO METEORITO?
El pasado 15 de febrero un meteorito
cayó en la región rusa de los Urales, sembrando el pánico entre la población.
La onda expansiva causó daños en edificios de seis ciudades y más de 1.200
personas resultaron heridas.
Un asteroide como el de Rusia puede
chocar con nuestro planeta una vez cada cien años de media y, de momento, no
hay forma de precisar cuándo tocará el siguiente.
Los científicos de todo el mundo están
analizando datos sobre las rocas celestes. La del estallido de los Urales, un
objeto de 10.000 toneladas, fue captado por la red de detección de
ultrasonidos; sismógrafos en todo el mundo registraron el fenómeno y el
estallido en el aire fue visto por un satélite meteorológico. “El objeto
viajaba a una velocidad de 64.000 kilómetros por hora y debió generar miles de
fragmentos”, señala Josep María Trigo, científico del CSIC en el Instituto de
Ciencias del Espacio de Barcelona.
El trabajo se acumula para los
especialistas en asteroides estos días. También están analizando la información
captada del 2012 DA14, que pasó también como estaba previsto, hace pocas
semanas a tan solo 27.700 kilómetros de distancia del suelo terrestre, por
debajo de la órbita habitual de los satélites de comunicaciones.
“Parece tratarse de un cuerpo alargado
y tiene una rotación de unas siete horas”, señala Jaime Nomen, astrónomo del
Observatorio de Mallorca y descubridor del asteroide 2012 DA14 hace un año. “El
asteroide no se ha roto al pasar junto a la Tierra, pero ha cambiado su órbita
[por el impulso adquirido con la gravedad terrestre], por lo que, a partir de
2040, podría acercarse mucho otra vez y suponer un peligro”, dice Trigo.
Lo que está claro es que los sistemas
de vigilancia del cielo son insuficientes, es decir, tienen grandes huecos. El
2012 DA14 se vio, se calculó su órbita y se determinó que no había riesgo de
colisión. El otro, el de Rusia, no solo era más pequeño (un tercio del
diámetro) y, por tanto, más difícil de detectar, sino que llegó por la cara
solar, lo que impide que los telescopios en tierra en lo vean. “Habría que
desarrollar otros sistemas de vigilancia desde el espacio”, dice Trigo.
Los objetos del rango del que entró
sobre los Urales son muy numerosos en el cielo y muy difíciles de detectar, han
advertido los expertos de la NASA. Pero, además, de mejorar los sistemas de
observación y vigilancia, los expertos plantean que una apropiada estrategia de
protección planetaria frente a estos desastres naturales no termina con la
catalogación de objetos peligrosos, sino que también debe incluir un sistema de
alerta, así como protocolos adecuados para evacuar territorios en peligro y
proteger a la población. Además, podrían desarrollarse dispositivos capaces de
salir al espacio y desviar cualquier roca amenazante.
Fuentes: El País, RT